El defensor del menor de Madrid definía a los hijos como redondos y cuadrados. Los primeros desde que nacen, les pones el pañal y ruedan perfectamente. -¡Ven a cenar! A la primera. -¡Ayuda a tu hermano! No hay problema…
Luego están los cuadrados, esos que hacen que te superes como padre cada día, Hay que decirles, no, 26 veces. Intentan no hacer lo que toca… Pero no nos podemos rendir.
La educación va en base a la personalidad y características del niño y no podemos educar a todos los hijos igual. Sencillamente son diferentes. Los valores y creencias de la familia serán los mismos, pero la forma de inculcarlos no. Hemos de educar al hijo que tenemos y no al que nos gustaria haber tenido.
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